Quien busca casa por internet decide en pocos segundos si abre un anuncio. Lo primero que ve es una foto y lo primero que percibe en ella es la luz: una estancia oscura parece más pequeña, antigua y descuidada de lo que es. No necesitas un equipo caro para fotografiar bien un inmueble. Necesitas elegir la hora adecuada, preparar la estancia y usar el móvil con una técnica sencilla.
Elige la hora según la orientación de las estancias
Antes de la visita, mira en un mapa hacia dónde está orientado el piso. Las estancias orientadas al sur reciben sol directo durante muchas horas: a mediodía la luz entra con dureza, dibuja rectángulos blancos en el suelo y deja las esquinas oscuras. A media mañana o al final de la tarde funciona mejor. Las orientadas al norte reciben una luz suave y constante, pero más débil; fotografíalas a mitad del día, cuando el cielo aporta más luz. En las orientadas al este y al oeste, haz lo contrario de lo que te pide el instinto: evita el momento en que el sol entra bajo y directamente en el objetivo.
Fíjate también en el cielo. Un día nublado da una luz uniforme en el interior, ideal para las estancias, pero deja un cielo blanco y plano en las fotos exteriores. En ese caso puedes volver otro día para fotografiar la fachada o corregir el cielo después; lo explicamos en cielo, agua y privacidad.
Abre persianas y cortinas y después decide qué luces encender
Sube las persianas por completo, abre las cortinas o recógelas a los lados y quita de los alféizares las plantas y objetos que proyectan sombras. Parece obvio, pero es la causa más habitual de las fotos oscuras.
Con las lámparas no hay una regla tan sencilla. Encenderlas ilumina las esquinas y hace la estancia más acogedora, pero las bombillas cálidas junto a la luz diurna dejan tonos anaranjados en paredes y techos. Si todas las bombillas de la vivienda son del mismo tipo, enciéndelas todas. Si son distintas, enciende solo las que combinen o déjalas apagadas y aprovecha la luz de la ventana. Mantén apagado el flash del móvil: aplana las formas y provoca reflejos en cristales, espejos y suelos brillantes.
Ajusta la exposición para la estancia, no para la ventana
El problema técnico más habitual en interiores es el contraste. Fuera hay mucha más luz que dentro y el móvil tiene que elegir: a menudo quema las ventanas hasta dejarlas blancas o deja la estancia en sombra. Tres hábitos ayudan.
- Deja activado el modo HDR (en muchos móviles es automático): combina varias exposiciones en una sola foto.
- Toca en la pantalla una zona de luminosidad media, como una pared lateral, y baja un poco la exposición si la ventana pierde el detalle.
- Cuando puedas, fotografía con la luz entrando de lado en vez de apuntar hacia la ventana: la luz lateral define mejor los muebles y el suelo.
Una ventana algo luminosa es normal. Pero una ventana completamente blanca ha perdido toda la información del exterior y ningún retoque puede reconstruirla con fidelidad.
Altura, líneas rectas y gran angular
Una buena luz no basta si la foto está torcida. Sujeta el móvil a la altura del pecho, aproximadamente a 1,2-1,5 metros del suelo, y completamente vertical. Si lo inclinas hacia arriba o hacia abajo, las paredes convergen y parece que la estancia se cae. Activa la cuadrícula de la cámara y alinea una vertical, como el marco de una puerta o la esquina de una pared.
Fotografía desde las esquinas: si entran dos o tres paredes, la estancia gana profundidad. El ultra gran angular (0,5x) es útil en baños y pasillos estrechos, pero deforma los bordes y estira los muebles. Úsalo con moderación y nunca para hacer que una estancia parezca más grande de lo que es. Un trípode pequeño cuesta poco y permite usar exposiciones más largas sin que las fotos salgan movidas.
Antes de disparar
- Limpia el objetivo: una sola huella basta para que la luz de la ventana se vea lechosa.
- Apaga televisores y pantallas: reflejan la luz y distraen.
- Despeja las superficies y el suelo: menos objetos significa más luz reflejada y una estancia que parece más amplia.
- Haz varias fotos de cada estancia desde distintos puntos y elige después con calma.
Qué puede hacer el retoque y qué no


Un buen retoque recupera mucho: aclara las sombras, equilibra el color de las lámparas y las ventanas, y devuelve la estancia a cómo la viste en persona. En el ejemplo de arriba, la habitación es la misma. Cambian la cantidad y el tono de la luz; los muebles, las paredes y las ventanas siguen en su sitio.


Lo que el retoque nunca debe hacer es inventar. Una ventana que da al patio no se convierte en una vista a un parque, y una habitación pequeña no se vuelve grande. Con Dimorio, cada versión retocada sigue vinculada al original, que nunca se sobrescribe, y lleva una indicación de que se ha editado con inteligencia artificial. Así puedes comparar antes de publicar y quienes acudan a la visita encontrarán la misma vivienda que vieron por internet.
En resumen
Elige la hora según la orientación de las estancias, abre persianas y cortinas, enciende solo las luces que combinen, ajusta la exposición para la estancia y mantén recto el móvil. El retoque sirve para acercar la foto a lo que viste, no para ir más allá. Si quieres probarlo con una de tus fotos, aquí tienes cómo funciona: puedes probar gratis la beta.