Tres retoques requieren más cuidado que los demás, porque afectan a algo que el comprador comprobará durante la visita o a personas ajenas a la venta: el cielo, el agua de la piscina y las pertenencias personales de quienes viven en la casa. La misma pregunta sirve para los tres. ¿La foto retocada muestra el inmueble tal como es en condiciones normales?
El cielo: el lugar, no el tiempo de ese día
No siempre puedes elegir el día de la sesión. Un cielo blanco o brumoso deja las fachadas grises, apaga el verde del jardín y hace que un inmueble parezca sombrío aunque reciba sol casi el año entero. Sustituir un cielo deslucido por uno despejado es un retoque habitual y, en la mayoría de los casos, honesto: no cambia nada del inmueble, solo una condición pasajera.


Eso sí, hay límites de sentido común.
- El nuevo cielo debe ser verosímil para el lugar y concordar con la luz de la escena. Si las sombras del suelo son suaves, un sol intenso en el cielo no encaja.
- No pongas atardeceres espectaculares en todas las fotos: se detectan enseguida y hacen que el anuncio completo parezca retocado.
- El cielo no debe tapar ni cambiar lo que aparece en el horizonte. Un edificio de enfrente, una torre eléctrica o una carretera transitada forman parte del entorno y el comprador los verá.
En el ejemplo de arriba, el mar, la playa y los edificios siguen en su sitio. El cielo gris se ha sustituido por uno azul con algunas nubes.
El agua: cómo se ve con el mantenimiento habitual
Una piscina verde en una foto sugiere abandono y gastos. Sin embargo, a menudo es cuestión de temporada: antes de la limpieza de primavera, muchas piscinas exteriores tienen ese aspecto. Mostrar agua limpia representa el estado normal de la piscina tras el mantenimiento habitual.


El límite son los daños estructurales. Si la piscina tiene grietas, faltan azulejos o hay equipos que deben sustituirse, el agua azul de la foto no debe ocultarlo: el problema saldrá a la luz durante la visita y con él se perderá la confianza del comprador en el anuncio y en el agente inmobiliario. Cuando hay tiempo, lo mejor sigue siendo limpiar la piscina y volver a fotografiarla. El retoque sirve cuando el anuncio no puede esperar al mantenimiento.
Privacidad: quienes viven allí no forman parte de la venta
Las viviendas habitadas están llenas de vida privada: fotos de familia en las estanterías, dibujos infantiles en la nevera, cartas con nombres y direcciones, papeles en la mesa y, a veces, una matrícula en el patio. En un anuncio público, estos detalles no aportan nada y pueden exponer a personas que nunca eligieron aparecer en internet. Los rostros y nombres reconocibles son datos personales.
La primera regla es práctica: antes de fotografiar, pide que se retiren las fotos, documentos y objetos personales de las estancias principales. Lo que no se pueda mover, como un collage colgado de la pared o una matrícula en un patio compartido, debe difuminarse. El difuminado debe ser lo bastante intenso para que no se reconozca ninguna cara ni se lea ningún nombre, y limitarse al objeto sin afectar al resto de la estancia.
Presta atención también a los detalles menos evidentes: el nombre en el telefonillo o el buzón, un calendario con citas, la pantalla de un ordenador encendido o el reflejo del fotógrafo en un espejo. Son pequeños, pero en una foto de alta resolución se leen perfectamente.
En Dimorio, proteger la privacidad forma parte del mismo retoque que corrige la luz, las líneas y el desorden: se difuminan los rostros, los nombres y las fotos personales. El salón de la página sobre cómo funciona lo muestra: arrastra a ambos lados para ver las fotos de familia de la pared antes y después.
Una regla para los tres: informa del retoque
Quienes buscan casa no esperan fotos sin editar; esperan fotos honestas. Si el retoque cambia una condición pasajera, como el cielo, el agua pendiente de limpieza o un objeto personal, la foto sigue representando fielmente el inmueble. Si cambia el inmueble, deja de hacerlo, y un anuncio que muestra algo inexistente puede constituir una práctica comercial desleal.
Informar del retoque ayuda, y las normas europeas también van en esa dirección: el artículo 50 del Reglamento de Inteligencia Artificial de la UE (AI Act) establece obligaciones de transparencia para las imágenes generadas o editadas con IA. Cada foto que descargas de Dimorio lleva una etiqueta que indica que se ha editado con IA. En el anuncio puedes añadir una frase sencilla, por ejemplo: «Algunas fotos se han mejorado digitalmente».
En resumen
- Cielo y agua: sí, si muestran condiciones normales y no ocultan defectos.
- Privacidad: retira lo que puedas antes de fotografiar y difumina lo que quede.
- Siempre: compara con el original antes de publicar e informa del retoque.
Sobre la luz interior, consulta también cómo aprovechar la luz natural en las fotos inmobiliarias.